Alumnos y alumnas motivados

Alumnos y alumnas motivados

Cómo sabéis, nuestro profesor creativo trabaja en un instituto de Vilanova i la Geltrú. Hoy nos quiere hablar sobre una clase de alumnos muy especial. Los alumnos que quieren trabajar y que son etiquetados por los que no lo quieren hacer con la palabra “motivaos”.

La palabra motivado es una palabra que las persones adultas utilizamos en un sentido muy diferente al que le dan los estudiantes de hoy en día.

Si uno ojea manuales de psicología, puede ver que la motivación es uno de los motores de la humanidad. Donde no existe la motivación no se avanza. En otras palabras, para conseguir una meta uno tiene que estar motivado. Tiene que estar atento, interesado, concienciado y tiene que querer conseguir esa meta. En definitiva, la motivación es necesaria, es positiva, y tendríamos que ir siempre de su mano. Si la perdiéramos, a veces en los trabajos o estudios puede ocurrir, hay que intentar ponerse manos a la obra para recuperarla.

En cambio los adolescentes no usan esta palabra con el mismo sentido, ni mucho menos. Ser una persona con motivación en un instituto puede ser un verdadero quebradero de cabeza. De hecho, existen bastante estudiantes que atesoran ingentes cantidades de motivación para estudiar, pero lo ocultan y de ninguna forma desean que se sepa que tienen ilusión y ganas de estudiar. Parece un contrasentido, pero cuando uno pasa años en un instituto y conoce, o al menos intuye, las corrientes subterráneas que se pueden dar en un pasillo, en un clase o en un patio, uno acaba aprendiendo qué alumno quiere estudiar y lo dice, y qué alumno quiere estudiar y no lo dice. Para un tutor esta distinción es difícil de ver. Pero todo buen tutor tiene que aprender a distinguir estos matices.

En ocasiones el estudiante de hoy en día se vanagloria de ir al instituto a hacer relaciones sociales y dejar que el tiempo pase lo más rápido posible. Su mayor fuente de motivación es que llegue rápido el cambio de clase para poder coger el móvil y hacer wassap, ir a Facebook, o mejor todavía, que toque la media hora del patio. En aquellos momentos encuentra un periodo de tiempo breve pero intenso donde puede desarrollar todo su potencial, puesto que el profesorado no lo controla mucho y esto le hace sentirse bien. Este tipo de alumno carece de mucho sentido de la responsabilidad, algo normal a su edad, no olvidamos que es un adolescente, y a menudo no desea aprender los contenidos que los profesores enseñamos. Son frecuentes las preguntas del estilo “Profe, y esto para que sirve?”. En su defensa tengo que decir que el profesor rara vez suele contestar de forma adecuada a esta pregunta. Además, el profesorado, al menos en la enseñanza secundaria, tampoco investiga mucho en los por qué de esta pregunta.

Este tipo de estudiante no es en absoluto un “mal estudiante” sino un estudiante que “no tiene claro qué hace en un instituto”. En la mayoría de los casos solo necesita un buen plan de orientación. Y como en los institutos no van sobrados de medios pues no siempre disfruta de un plan adecuado y ajustado a sus necesidades. Este tipo de estudiante, erróneamente denominado “mal estudiante”, puesto que se le tendría que llamar “proyecto de estudiante” necesita lo que en Inventtia proponemos como su crédito de tutoría y orientación. Porque es necesario hacer ver al alumnado que el tiempo pasa rápido, y que se necesita tener claros los objetivos a lograr, puesto que, en caso contrario, el tránsito por el instituto puede llegar a ser bastante aburrido. Situación que genera que el alumnado no llegue a desarrollar todo su potencial. Cómo decía, el “proyecto de estudiante” es aquel que se dedica a provocar situaciones que podríamos definir como delicadas en el instituto. Porque se me entienda, en dos palabras, ni estudia ni deja estudiar.

Pero no nos agobiemos. Existen muchos tipos de estudiantes, algunos de los cuales se merecen todos los elogios porque aguantan lo que nadie debería de aguantar. Así que no seamos negativos, que en los institutos, como en botica, hay de todo. A título de ejemplo os quiero hablar de un tipo de estudiante que en Inventtia nos fascina. Se trata del “motivao”. No motivado, no; “MOTIVAO”. Es un estudiante que los profesores definiríamos como “buen estudiante”, aunque tampoco se le tendría que denominar así, como sabéis, en Inventtia odiamos las etiquetas.

Es un estudiante que acude cada día contento al instituto, acostumbra a tener buena disposición, está atento, sabe apreciar una clase y por desgracia para él o ella está en franca minoría en una clase de ESO o bachillerato. Suele hacer preguntas interesantes y con frecuencia se aburre porque lo que se le explica ya lo conoce o lo capta enseguida. En el supuesto de que tenga facilidad para relacionarse con el grupo clase se le suele dejar en paz, aunque en ocasiones se le acuse de hacer la pelota al profesorado, pero al ser un alumno que suele obtener buenas calificaciones o que si no las obtiene se esfuerza mucho y el profesorado es consciente, suele ser objeto de burla por parte de sus compañeros o compañeras. Su etiqueta es impuesta por el grupo clase y es esta: “El motivao”. A la mínima que pregunta o que dice que ya ha hecho los ejercicios o tareas se le critica por “motivao”. Eso sí, a la hora de hacer un trabajo en grupo mucha gente desea tenerlo a su lado. Es una persona que avanza en cualquier proyecto con celeridad y no suele quejarse aunque los otros se aprovechen de su trabajo. Por suerte para él o ella una vez llega al Bachillerato suele sentirse más acompañado. Pero ya sabéis el que pasa con las etiquetas, ponerlas es fácil, pero quitarlas…

Desde aquí quiero animar a esta “rara avis” de los institutos a que nos vengan a ver a Inventtia. Gracias a vosotros muchas clases del instituto son entretenidas, divertidas, interesantes, apasionantes, nutritivas, impresionantes, agradecidas. Gracias a vosotros el profesorado disfruta de su trabajo y lo que es mejor, disfruta de vuestra compañía. Chicos y chicas, lo que hacéis tiene mucho mérito, y os quiero felicitar por eso. Y si lo hacéis en el instituto en un grupo de 25-30 personas imaginad qué podríamos hacer en Inventtia en un grupo de 4-5. Imaginaos en un espacio donde os encontraréis como casa. Nosotros sabemos que veis la enseñanza desde diferentes perspectivas, que sois gente ansiosa para aprender más, y que os encanta ir más allá de lo que se os suele proponer en el instituto. Por eso tenemos un programa adecuado a vuestras expectativas, un programa en el cual os haremos disfrutar de lo lindo. Aprendiendo continuamente, sin tener que soportar críticas de nadie.

Para acabar quiero lanzaros un par de preguntas.:

¿Alguna vez te has sentido, gracias a un profesor o una profesora, como si fueras un “motivao”, aunque solamente haya sido durando unos instantes?

¿Cómo creéis que un profesor puede influir en su clase para que el número de “motivaos” aumente?

Ven a vernos y te haremos una propuesta a tu medida. Aprende con nosotros a ser un profesional de los estudios. Os esperamos a todos y a todas.