Escuela de padres y madres (I)

Escuela de padres y madres (I)

La pasada semana mantuve una reunión con padres y madres de los chicos y chicas que vienen a Inventtia a nuestro servicio de asesoramiento integral.

Como sabéis, me encanta trabajar codo con codo con las familias porque son muchas las ventajas. En lo que respecta a los padres y madres una de estas ventajas es clara: Ellos y ellas tienen la seguridad de que su hijo o hija está recibiendo un acompañamiento profesional y exclusivo. Por otro lado, si nos referimos a los alumnos y alumnas la principal ventaja es que saben que tienen un adulto de referencia con el que pueden hablar y que no les va a juzgar, sino que les va a acompañar y que no dará su opinión salvo que se la pidan.

Siempre he pensado que estas reuniones son una enorme oportunidad para demostrar que un profesor-coach es mucho más que un simple transmisor de contenidos. Si hay algo que tengo claro es que para hacer una reunión de padres y aburrirlos es mejor no hacer nada. Todos hemos ido a una reunión de un profesor gris que nos ha leído un papel y nos ha despachado en 20 minutos. Algunos padres agradecen esa brevedad, pero la mayoría opinarán que si han salido antes del trabajo no es para que les lean un papel, ¿o sí?

Hay que sorprenderles, hay que convencerles, hay que demostrarles que han aprovechado su tiempo, que les respetamos profundamente por venir a escucharnos. Hay que dejar claro que en Inventtia no sólo somos profesores, sino que somos mucho más que eso. Que somos educadores en el sentido más amplio de la palabra.

Os dejo un decálogo de grandes temas a remarcar en una reunión de este tipo. Siempre dejando claro que son temas de tutoría y coaching. En modo alguno se trata de consejos a seguir al pie de la letra. Como máximo le daríamos la categoría de recomendaciones. En futuras entradas los iremos ampliando:

1.- El trabajo a realizar es de equipo, tanto de profesores como de familias. Los adolescentes de hoy en día son seres diferentes a los que fuimos los actuales padres. Con unas tipologías de familias cada día más variadas. Lo que a la práctica implica la necesidad de disponer de un equipo cohesionado y profesional para orientar a un adolescente de los tiempos que corren.

2.- Sin motivación no hay éxito, y para que haya motivación ha de haber emoción, ha de existir pasión. Busquémosla, y si no la encontramos volvamos a buscarla. No demos tregua.

3.- El mundo es cada día un lugar más inhóspito, menos grato. Por tanto un adolescente puede perder tiempo, pero no demasiado. Cada vez hay menos oportunidades a la antigua usanza. Por tanto démosles responsabilidades, tanto en casa como fuera de ella.

4.- Supongamos que nuestros hijos son auténticos expertos en internet, redes sociales, networking, etc. Y nosotros no. Pidámosles ayuda, tengamos algo en común con ellos. Que nos ayuden a no perder el tren. Estas herramientas, bien utilizadas, son de una gran ayuda para todos y todas.

5.- En la orientación académica y profesional es necesario tener un plan A y un plan B por si acaso el plan A fallara, -y esperemos que no falle-. Os doy un ejemplo: En cuarto de ESO llegar al mes de abril sin saber a dónde vamos a ir el curso que viene es una buena forma de sucumbir al aburrimiento, y por ello una buena forma de tener un rendimiento bajo. Fijémonos objetivos concretos, asumibles y ecológicos. El adolescente a menudo solicita que le ayudemos a buscar su camino. Pero tengamos claro que ellos escogen, nosotros sólo intentamos estar ahí cuando requieren nuestra presencia. Una buena manera de ayudarles es mediante la realización de un proceso de coaching.

6.- Dejemos que sean ellos los que descubran su lugar en el mundo. Evitemos proyectar nuestros anhelos o nuestras frustraciones. Tienen derecho a escoger qué quieren hacer con su vida. Podemos acompañarles pero no podemos condicionarles.

7.- Hagamos todo esto y más si podemos. Se pueden hacer muchas más cosas. Cada día podemos aprender a hacer alguna nueva. Pero hagamos lo que hagamos, que sea siempre desde la confianza y el afecto.

8.- La duda es buena, pero quedarse con ella no lo es en absoluto. Preguntemos una y otra vez hasta llegar a una conclusión que nos satisfaga. Cuestionemos todo lo que podamos, que algo queda.

9.- Ante la duda, dejemos de malpensar. La mayoría de las ocasiones estaremos acertando. Desterremos el famoso refrán “Piensa mal y acertarás”. Los jóvenes de hoy en día no funcionan de esa manera. Así evitaremos entrar en cortocircuito.

10.- ___________________________________ ¿Te apetece añadirla a ti?