Si quieres puedes

Si quieres puedes

 

“Si quieres, puedes”.

Una aproximación a la voluntad de mejorar en los estudios.

Esta es una de las máximas de nuestro coach: “Si quieres, puedes”. Ahora bien, si podemos estudiar en una biblioteca, seguramente obtendremos mejores resultados que si estudiamos en un bar donde hay gente jugando al dominó. Sea como fuere, depende de nosotros y sólo de nosotros el hecho de conseguir buenos resultados. Vamos a ver como lo podemos hacer, porque “Si quieres, puedes”, aunque sea en el mismo infierno.

Un concepto fundamental es el de “higiene mental”. En esencia podemos afirmar que la posibilidad de éxito o de fracaso depende del estado de ánimo en el que te encuentres. Este estado es producto de la sintonía entre cuerpo y mente. De aquí que sea muy importante estar concentrado y relajado tanto en clase como la hora de estudiar y, por encima de todo, mantener un estado de ánimo activo y positivo.

Se ha podido comprobar que si nuestro estado neurofisiológico es positivo, se despertarán las capacidades para conseguir confianza en nosotros mismos. En cambio, si nuestro estado es negativo nos deshincharemos y no tendremos ilusión para trabajar desde el cariño. Y hay que recordar un aspecto fundamental: Si no disfrutamos con lo que hacemos y no creamos sensaciones agradables y positivas con lo que queremos hacer y conseguir, no estaremos en disposición de ponernos a trabajar para lograr nuestros retos.

A tal efecto podemos enunciar una serie de estrategias que nos ayudarán a mantener un estado positivo y a aumentar nuestro rendimiento.

1.- Tenemos que fijar objetivos que sean medibles, observables y ecológicos. Además, siempre los tenemos que formular en positivo. “No quiero suspender más materias” no es un objetivo bien formulado. Hay que decir: “Quiero aprobar el próximo examen de matemáticas”

2.- De nada sirven las expresiones del tipo “Lo intentaré” o “Haré lo posible”. Lo que hay que decir es “Me pongo ahora”, sin más esperas. Además lo hago “Porque sé que es algo que me conviene”.

3.- Los objetivos tienen que formularse por escrito y mirarlos una vez cada dos o tres días. Además, es importante que hagas un compromiso público y notorio. Es decir, conviene que haya gente que pueda evaluarte y ayudarte.

4.- Hay que tener objetivos intermedios que nos permitan conseguir algún éxito relativamente pronto. Aun así, tenemos que tener claro que para conseguir convertir una actitud en un hábito necesitamos como mínimo veintiún días. Insistimos, necesitamos unas tres semanas para interiorizar una acción y convertirla en un hábito.

5.- Sé consciente que tú eres el único responsable de tus adelantos. De nada sirve culpar a los demás. Olvídate de aquel profesor “gris e ineficiente, que explica de forma que no hay quien le entienda”. Hace falta que aprendas a depender de ti mismo/a y no te excuses en factores externos. No son más que excusas, y con las excusas no iremos en ninguna parte.

6.- Averigua como te engañas a ti mismo. Sé sensato y práctico. Mira hacia atrás y averigua qué cosas podrías haber hecho mejor. A menudo los autoengaños se repiten siguiendo un patrón.

7.- Memoriza esta idea: “Cada día tienes que hacer al menos una cosa que no te guste hacer”. De este modo cuando alguien ponga a prueba tu fuerza de voluntad, estarás en disposición de sacar fuerzas y podrás avanzar en la dirección adecuada a pesar de los obstáculos que tengas ante ti.

8.- Recompénsate por tu esfuerzo. A corto plazo, cuando has conseguido pequeños objetivos es bueno que te des “pequeños homenajes”. En la vida no todo es trabajar, también tenemos que tener pequeños espacios donde poder hacer una parada técnica. Recuerda: ”Tan importante como trabajar es descansar”. Asegúrate de recompensarte cuando consigas aquellos objetivos más a largo plazo que te has fijado.

9.- ¿Cuál es tu “mantra”? Resume en una frase breve, clara y expresiva, el compromiso que has decidido adquirir contigo mismo. Te lo puedes poner en el escritorio del PC o del móvil o incluso escribirlo en una cartulina y colgarlo en tu habitación o ante tu puesto de trabajo. Ya conoces el ejemplo nuestro: “Si quieres, puedes”.

10.- Este lo dices tú: ¿Te atreves? _________________