Vida plena en Inventtia

Vida plena en Inventtia
Hoy nuestro coach os quiere exponer una serie de iniciativas que él aplica a su manera de vivir y que ha ido descubriendo poco a poco. La inmensa mayoría son ideas sencillas y que consisten en aplicar el menos desarrollado de nuestros sentidos: El sentido común. Aún así son complicadas de llevar a cabo, porque nuestra sociedad, llena de estímulos y de necesidades creadas artificialmente, nos impide visualizar cuáles son las cosas realmente importantes para tener una vida de calidad. En definitiva, una vida plena.
Vamos a ver cuáles son:
1.- Activa la mente
Como no podía ser de otro modo en  Inventtia consideramos que la primera idea tiene que ser “Activa la mente”. Acostúmbrate a fomentar tu creatividad, recuerda que todos la tenemos, y que la podemos entrenar. Empieza a leer libros o prueba a aprender un idioma que no sea aquel que tienes toda la vida pendiente y que nunca acabas de estudiar. Todo ello se trata de crear rutinas de entrenamiento mental ideales. Si no te gustan los idiomas puedes solucionar sudokus o hacer crucigramas. Fomentarás el aprendizaje y potenciarás tu memoria. Además recuerda: Un cerebro bien entrenado es un cerebro poderoso que soporta los embates de la vida con resultados óptimos. 

2.- Sé optimista: Sonríe
Cuando una persona sonríe está haciendo un regalo a terceras personas. Pero lo que no es tan evidente es que se está haciendo un regalo a sí mismo. Se ha podido comprobar que cuando una persona sonríe activa su sistema inmunológico. Las personas que sonríen tienen menos enfermedades y se ha demostrado que, incluso, una esperanza de vida más alta. En nuestro tiempo ya se sabe aquello que en el siglo XX era sólo una suposición. “El optimismo, y la sonrisa es uno de sus principales instrumentos, no sólo mejora la calidad de vida de las personas sino que además la alarga”.
Además, recordad que sólo tenemos una oportunidad de causar una buena impresión. Y la mejor manera de hacerlo es con una buena sonrisa.

3.- Se solidario
Ser solidarios nos hace ser más felices. Cualquier pequeño gesto de solidaridad tiene enormes consecuencias. Desde repartir alimentos en un banco de alimentos, a donar sangre. En nuestra cultura el voluntariado no está muy integrado, pero en otras sociedades avanzadas sí. Ahora me viene a la cabeza la sociedad canadiense donde el voluntariado es una forma de expresión y de relación entre las personas que genera importante efectos positivos. Cualquier acto de voluntariado o solidaridad provoca unos efectos multiplicadores que consecuencias espectaculares. Prueba a ir a cualquier ONG a hacer un voluntariado, y verás que bien que te sientes al cabo de unas pocas horas. Pero antes asegúrate que estás siendo solidario con tu familia. Ellos son los primeros que tienen que disfrutar de tu compañía y afecto incondicional.

4.- Cumple un sueño
Se generoso contigo mismo/a. Hazte un regalo cuando consigas un pequeño objetivo de los que te has marcado previamente y cuando consigas aquel objetivo grande que hace tiempo que persigues cumple un sueño, siempre que aquel objetivo no sea un sueño en si mismo. Haz las maletas y escápate. Da igual donde vayas. Vete con la familia o los amigos. Y si ellos y ellas no pueden en aquellas fechas vete solo/a. Viajar solo es un regalo magnífico que contiene un reto en si mismo. Sirve para hacer depuración de ideas y para reencontrarse uno/a consigo mismo/a. Hártate de culturas diferentes, de personas que no volverás a ver nunca más. Nuestro coach hace tiempo que quiere pasar una temporada en Japón, y siempre nos dice que ya le queda poco para conseguirlo.

5.- Desconecta el móvil
¿Cuántas veces miras el móvil al día? Fíjate y verás la dependencia que todos tenemos de este aparato. Es una tecnología que está tan integrada a nuestra vida, que hoy por hoy, no entendemos nuestra existencia sin el móvil. Incluso ya existe un trastorno de dependencia del celular, se llama nomofobia, que consiste en un miedo absoluto a estar desconectado del mundo. Pero alerta, hay vida sin el móvil, y una vida muy rica. Ponle horarios y/o límites. Atrévete a pasar ratos sin este vampiro de tiempo. Tu ser interior lo agradecerá.

6.- Baja marchas al trabajo y haz ejercicio de forma periódica
En definitiva hay que tener controlado el estrés. Una cosa son los problemas y otra los inconvenientes. Si de cualquier inconveniente o adversidad hacemos un problema acabaremos con un estrés muy elevado que nos hará sentir que no tenemos el control sobre nuestras vidas y que somos hamsters corriendo en una rueda sin fin. Hay que recordar que un estrés elevado sostenido en el tiempo puede provocar problemas de salud graves. Un antídoto genial contra esta situación es realizar deporte de forma periódica. No hace falta correr una maratón. Basta con hacer ejercicio moderado durante media hora unos tres días por semana. Recordad, “Tan importante como trabajar es descansar”, y el ejercicio forma parte de nuestro descanso, tonifica los músculos, genera endorfinas que nos ponen de buen humor y nos hace sentir capaces de grandes empresas. Busca el ejercicio más adecuado en tu manera de ser: natación, aeróbic, pilates, running, patinar, bicicleta y disfruta de su práctica. Al comienzo da pereza pero después compensa con creces.

7.- Somos lo que comemos
Hemos dejado por el final quizás la más importante de todas estas ideas. Nosotros vivimos en un país famoso por su dieta mediterránea. Pero últimamente la estamos dejando a un lado y sustituyéndola por una dieta más globalizada donde hay menos productos autóctonos y exceso de grasas y proteínas. Además nos hemos vuelto más sedentarios y todo ello hace que la tasa de obesidad se haya incrementado con fuerza en los últimos años, sobre todo en la población infantil. Recordad, “somos lo que comemos” y no hace falta atiborrarnos en cada comida que tomamos para estar bien. Además, debemos evitar picar entre horas y si lo hacemos que sea con fruta, la cual nos aportará vitaminas e hidratos sanos. Evitad los “snacks” y las bebidas azucaradas y con gas. Son calorías vacías y que sólo nos generarán situaciones de incomodidad con nosotros mismos.

Hasta aquí las ideas que nuestro coach os quiere transmitir. Él las lleva a la práctica diaria y por lo general lo consigue. Además cuando le preguntamos como lo hace siempre nos dice el mismo: Si yo lo hago, ¿quién te ha dicho a ti que no lo puedes hacer?

Recuerda: “Si quieres, puedes”.