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1 Sep 2014

Un fracaso o una nueva oportunidad

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«En todo fracaso existe una nueva oportunidad».  John D. Rockefeller.

El título de esta entrada es esta frase de Rockefeller pero con el entrecomillado en la palabra «fracaso». Lo digo así por que para mi no existe el fracaso, tan solo se trata de puntos de vista. De una cuestión de enfoque, de perspectiva, de planteamiento. De esta forma la frase toma un nuevo sentido.

A menudo me encuentro con alumnado que pasa por momentos difíciles a nivel académico. Como profesor-tutor y ya no os digo como coach, una de las tareas más importantes y también más delicadas a las que me enfrento es la de acompañar a estas personas en esos momentos. En los instantes que, tras un trabajo o un esfuerzo previo,  los resultados no acompañan. En unos casos porque no se llega al aprobado, en otros porque partiendo del notable, no se llega al excelente. También tenemos el alumnado brillante que resuelve ejercicios sin pestañear y se bloquea al realizar problemas o el alumnado que se considera «de letras» y por tanto reniega de las ciencias. Como podéis ver, la casuística es enorme.

El estudiante alega haber trabajado fuera del aula. Desconocemos si es cierto o no, pero confiamos en él o ella. A veces descubriremos que se trata de un espejismo. Pero a menudo ese trabajo ha existido, con todo lo que ello supone. Frustración, desencanto, llanto, sensación de impotencia, odio hacia la materia, desesperanza hacia los estudios futuros…

Desde el coaching se pueden ofrecer diferentes estrategias.  Siempre partiendo desde un óptica positiva. Siempre sosteniendo la idea de que si ha habido un «supuesto fracaso», al que vamos a analizar a conciencia,  también podemos apreciar  un aprendizaje importante, un aprendizaje invisible ya que se genera de forma subyacente.

Para hacer un análisis de la situación podemos utilizar estrategias conocidas por todos como pueden ser la matriz DAFO, la Ventana de Johari, el estudio del saboteador…

Pero estas estrategias requieren un poco de tiempo y en ocasiones afloran urgencias históricas derivadas de una posible ansiedad o bloqueo en el entorno familiar o en la manera de actuar del alumno. En ocasiones algunos padres solicitan una intervención rápida, una estrategia infalible, prácticamente una receta mágica.

Como ya sabéis todos, las prisas no son buenas consejeras. Cuando una persona se te echa a llorar en clase porque sus resultados académicos no son lo que esperaba, hay que mantener la cabeza fría y observar qué esta pasando. Hay que sentir compasión, hay que escuchar,  hay que generar empatía y, sobretodo, cuando la persona cesa en el llanto,  mirando a los ojos es fundamental anclar esta idea marco: «Juntos vamos a hacer que todo esto cambie a mejor; por ti y por mi, porque somos un equipo»

Se impone hacer un análisis de lo que está pasando. Un análisis en equipo: Familia, alumno, profesor, coach…

¿A ti qué te parece todo esto? ¿Te animas a enriquecerte analizando tu potencial?

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